“Estaba así cuando llegué”

Todo rebota, se estrella, gira y se derrumba, a golpes contra un muro de ladrillos que encierra una especie de volcán, un dolor que ebulle encerrado entre cuatro paredes. Está ahí, me avisa constantemente de que existe, pero no encuentra salida entre oscuros túneles. Mi cerebro se siente aprisionado dentro, observo la realidad y la realidad me afecta, pero es como si lo hiciera en otro plano, desde otra dimensión de la cual no puedo ser partícipe, y en cierta forma el ser funciona, responde, trabaja, apoya, habla, escucha; pero con una sensación de frío y extrañeza, y una incomodidad constante que provocan los golpes que vienen desde dentro. No intento ponerle trabas.. “estaba así cuando llegué”, y mis interacciones me resultan falsas y la vida un sueño…

Ahora sueño a diario (podía describirme fácilmente dentro del grupo de personas que jamás sueñan), y al despertar carezco de la consciencia, abro los ojos y deseo volverlos a cerrar… los sueños no están tan mal. Al parecer algún componente del sensor de sueño/vigilia no encontró el camino, pues a pesar del tiempo la realidad sigue con la ausencia de su principal característica.

Javy, debes funcionar más que nunca esta semana… ups!