“Estoy yo”

Pasé caminando por un pasillo antiguo, con las paredes derruidas. Las puertas se encontraban abiertas hacia caminos que suelo recorrer al azar, historias, escenas en tono sepia que se reproducen una y otra vez como fantasmas que juegan a estar vivos, a que existen otra vez, que sienten de nuevo el dolor y la vida, como si intentaran transmitir un mensaje desde otro tiempo, como si al repetirse pudieran mostrar diferentes detalles y perspectivas para ser finalmente comprendidos y descansar en paz. A veces me aventuro y observo aquella danza, intentando encontrar mi papel en lo que acontece, pero existe un peligro, algo hipnótico, algo que invita a quedarse, una obsesiva idea por formar parte nuevamente del cuadro para absorver cada emoción, cada idea, cada silueta.. con la tentación de modificar. Y eso absorve, roba tiempo, roba presente, secuestra las energías y las deja presas junto a cientos de fantasmas que esperan reconocimiento.

Esta vez algo fue diferente, un llamado una voz; y como un salto al vacío comienzo a cerrar una puerta. Las visagras se encuentran oxidadas por la demora y la dejadez del tiempo que nada cura, pero desde el momento en que acerco mi mano al pomo de la puerta una brisa recorre el pasillo, una brisa que al principio congela, que atemoriza; al mismo tiempo conocida e irreconocible. Los fantasmas que hay dentro se encuentran llenos de dolor, temor y confusión, repitiéndose vertiginosos, golpeándose contra las paredes en un intento de escapar, de abandonar la incomodidad de la existencia inexistente y me observan con ira en sus ojos y llanto en el alma; su corazón es un reflejo del mío; su confusión mi perdición; mi olvido del ser, su tortura.

Se da la oportunidad y salgo a enfrentar el mundo con un temor que hace mucho no sentía, salgo a conversar con mis fantasmas, salgo a que me cuenten su versión.. esa que habita en mi cabeza pero que necesita oírse desde afuera, su dolorosa verdad.. y en un principio el golpe de la realidad no permite ser procesado, no puedo hablar, no puedo explicar, no puedo decir todo aquello que iba a decir, solo puedo escuchar reduciéndome a escombros, la presión del tiempo no me permite pensar y llega la hora de irse, de volver a una guarida que no me ofrece protección.

Y en el viaje en micro mis pensamientos se comportan como aquellos fantasmas, confusos y golpeando paredes, y el dolor intenta salir pero lo contengo.. falta poco, ya voy a llegar.. ¿y cuando llegue qué hare? da igual, piensa en llegar, piensa en resistir, en eso… en eso no pienses..

Una llamada por teléfono y mi mente se calma mientras el dolor puede tranquilamente fluir. Comienzo a procesar lo que vi, comienzo a surgir, a verme dentro de toda la masacre “y la imagen no está tan mal” falta algo… esta puerta no cerró y tal vez no cierre por completo, no es mi objetivo ahora.. pero hay otra que se puede cerrar, aprovechando la racha de voluntad me aventuro, y en el proceso me descubro.

Los fantasmas se calman, varios se despiden,  descansan al fin en paz.. comprendo mi valía, comprendo la forma en que veía a los demás y comienzo a aceptarme, comprendo y veo los errores de otros que pensé siempre fueron míos, y surge rabia, una rabia que motiva, una rabia que no se ha ido, ¿y qué harás ahora? – ni puta idea- ¿pero te sientes bien?

– no, me siento mejor de lo que estaba, me siento más yo misma, los cambios son míos, ya no dependen de la marea. Mucho pudo ser distinto, pero no habría sido mi historia…

¿pero estás bien entonces? – ni cerca.. estoy.. yo: “estoy yo” –

 

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