Khé?

“Lo que no se dice se traspasa a la siguiente generación” (Ley del silencio)

Se refiere a los conflictos no elaborados por el sujeto, y en contexto familiar, a la no toma de acción en cuanto a las constantes transgresiones que soportamos desde la infancia, en el caso de traumas y abusos, a la mantención del secreto familiar para que sobreviva la fantasiosa idea de familia mantenida en las cabezas de sus miembros…

El trauma genera canales neuronales de procesamiento de la información en los que visiblemente se presentan como más débiles y delgados aquellos que permiten el paso a la información positiva…

Las expectativas ajenas, lo introyectado, los fantasmas y las voces que llenan cada vacío mental y emocional por lo intrínsecamente insoportable que se vuelve con el tiempo. A veces inunda la mente un mundo fantasioso en el que la necesidad de reconocimiento se ve plenamente satisfecha, donde las voces hablan bien de ti y resaltan lo significativa que eres en sus vidas; pero las voces, las “verdaderas”, las que te poseen, se jactan de aquello. Son voces con rostro, que se aparecen corpóreas e intensamente realistas en los sueños, para luego ser despejada en el análisis de esas pocas secuencias oníricas que logran dejar una huella en tu memoria, cuando puedes identificar a que voz corresponden. Y esas voces no guardan silencio, porque si el silencio llega hay que pintar la pared con algo, hay que pegarle un recorte sacado de una revista vieja, hay que crearle un universo con luces, hay que inundarlo hasta el olvido que llega intermitente y desconcertante, impulsivo.

Ahora no hay nada en las paredes, ni luces ni imágenes. Hay extrañeza, hay una soledad que entrega una calma distinta, un refugio en un mundo caótico que aún no logras ordenar. A veces se siente como ser tomada y depositada en un lugar. Lo que que se aleja se cubre de frases inseguras, de errores de comprensión, de necesidad reprochada una y otra vez por algunas voces, con exepción de aquellas que siempre te repiten que lo sabían. Una voz en particular que te pregunta y afirma, esa que te toma del brazo y te dice “oye… Si no eres capaz, si se sabía ya” y se burla con la crueldad de un grupo de niños, que te hacen sentir pequeña,que te dice “y para que intentas explicarle? Pa molestar? Borra eso y shhh… Quedate ahí no más, escribes mucho jajaja quien se va a interesar en leer eso, que te tení fe wn, lo enviaste, buena, enviale mas a ver si se aburre de ti antes, si ya sabi que es eso lo que va a pasar”

Hace un tiempo encuentro pautas mas claras de comparación con mi viejo, me pregunto si también escuchará esas voces, si con la edad se libró o se fortalecieron más. El viejo es como el contra ejemplo, la limitante, como no hay que ser, con lo que hay que luchar, porque nos parecemos caleta ya, porque esta lleno de silencios que mantiene y no soporta, y que llena de hojas anexas, de detalles, de laberintos. Jamás se llega a ver realmente algo de lo que hay debajo de forma genuina, hay siempre un intento por conseguir lo que quiere pareciendo lo que no es y pasando por encima de la familia, pero no de los amigos. Jamás de los amigos, los amigos fueron siempre algo valioso, algo por lo que hay que darse a costa de mucho, de los propios límites, da igual si lo quiere hacer o no, si el amigo insistía en que apañara al carrete, aunque se estuviera muriendo iba, porque contra insistencia no podía,porque la insistencia es una trampa, una errada forma de sentirse querido a pesar de ser transgredido. Nunca supo decir que no, porque sus bordes difusos no llegaban a ser tan fuertes, porque derrochaban todo el cariño y la lealtad que le faltó por las grietas enmohecidas. Hasta el día que frenó, y dijo un no tan grande que hace años que no se inundan sus voces, ahora ve tele, peliculas, series documentales… Tal vez las voces cansarán tanto que por eso no procesa voces reales. Sé como se siente esa interferencia, es como un khé? Se habrá acostumbrado, yo me siento mal y me disculpo todavía.

Entonces existe un constante proceso de diferenciación de todas las voces, una lucha interna que agota más que cualquier evento externo estresante…

“A veces sentimos que somos invencibles, otras veces invisibles, creo que para ser realistas estamos en algún punto intermedio. A veces sentimos que no somos nadie, pero todos somos alguien para alguien más. No me preguntes qué quise decir, soy sólo un reflejo de aquello que quieres ver, asi que toma lo que quieras de mí”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s