“Estaba así cuando llegué”

Todo rebota, se estrella, gira y se derrumba, a golpes contra un muro de ladrillos que encierra una especie de volcán, un dolor que ebulle encerrado entre cuatro paredes. Está ahí, me avisa constantemente de que existe, pero no encuentra salida entre oscuros túneles. Mi cerebro se siente aprisionado dentro, observo la realidad y la realidad me afecta, pero es como si lo hiciera en otro plano, desde otra dimensión de la cual no puedo ser partícipe, y en cierta forma el ser funciona, responde, trabaja, apoya, habla, escucha; pero con una sensación de frío y extrañeza, y una incomodidad constante que provocan los golpes que vienen desde dentro. No intento ponerle trabas.. “estaba así cuando llegué”, y mis interacciones me resultan falsas y la vida un sueño…

Ahora sueño a diario (podía describirme fácilmente dentro del grupo de personas que jamás sueñan), y al despertar carezco de la consciencia, abro los ojos y deseo volverlos a cerrar… los sueños no están tan mal. Al parecer algún componente del sensor de sueño/vigilia no encontró el camino, pues a pesar del tiempo la realidad sigue con la ausencia de su principal característica.

Javy, debes funcionar más que nunca esta semana… ups!

 

Multipolares

Cuando el concepto de bipolaridad se queda chico… No es un diagnóstico, es una mera descripción de la labilidad emocional por la que es capaz de pasar mi cerebro.

Mis ojos se asemejan a huevos fritos deshidratados. Esto se acercaría bastante a mi aspecto y a mi actitud en este momento de mi vida, aunque no con tanta elegancia (de la cual, asumo, también carecerá este post):

bob esponja meñique

Sin embargo de pronto vislumbré el camino, y me golpeó como un rayo… la última opción, esa que uno deshecha y patea hasta el final, pero que fue la primera que llego a la mente, suele ser la indicada… igual que con la ropa en las tiendas, puedes dar mil vueltas y siempre regresas a comprar lo primero que viste porque ya te gusto y no hay nada mejor… Estiré el momento como si fuera un infinito chicle, como si hubiese vitrineado por 20 comunas antes de volver a la primera tienda, pero fui manchando y desordenando todos los escaparates sin intención…bueno, era de esperar de parte de alguien que jamás sale de compras… Pero aquí estoy, luego de haber tomado mil decisiones en una sola mañana y haberlas desestimado, y de perder el 60% del líquido de mi cuerpo, me encuentro frente a una senda que soy capaz de seguir a través de los vidrios de vitrinas rotas. Es extraño cómo el cerebro se calma, y vuelve a ser unipolar, tan sólo con convencerse de que tomó la mejor decisión (o la única que podía)… me largo y el mundo puede seguir girando…

Sabor a despedida

Viajo a diario en micro, me encanta imaginar que me voy deslizando en lugar de ir anclada al asiento y que tengo cierto control sobre la velocidad y la dirección. Voy divagando, imaginando mundos, recordando…. Me acompaña, me reconforta su compañía, reduce el abismo entre mi mente y lo real. Observo por la ventana los cerros, árboles, casas, autos y demás micros con un extraño sabor en la boca, veo al paisaje deformarse y acercarse a un precipicio y es cuando siento como si unas pinzas me alzaran y me dejaran fuera de escena; una escena que es parte de mí. Me es arrancada del vientre para permitir el doloroso nacimiento, dejando un extraño vacío, pues luego de nacido ya no hay vuelta atrás, tus pulmones se adaptan al viento y tu alma al frío, sin dejar jamás de buscar el calor.

Vislumbro caminos, opciones que pensé ya no tenía, recursos que creí olvidados… el ser no nace por completo hasta deshecho el cordón, y cada camino le enseña pasos distintos. No importa cual escoja, no es posible impedir el nacimiento, y cuando todos los caminos se sienten como decisivos te das cuenta de que las consecuencias ya no se pueden minimizar.

Ve a probar suerte, a probar nuevos rumbos, ve con calma, llénate de experiencias, de cariño, viajes, abrazos; pues irán contigo, el mundo se abre, prepárate, deslízate…

 

No pertenencia

Es extraña la sensación de no pertenencia.. puedes volver a un lugar, sentirlo, recorrerlo, recordar lo feliz que fuiste o momentos complicados, saber que en parte fue tuyo, pero ya no lo es… pisar las hojas que recorriste con la mirada cuando aún eran parte del árbol… y te das cuenta de que no es nostalgia lo que surge, si no que la no pertenencia, como si pasearas por un país extranjero donde nadie te entiende un carajo.. o en este caso como ir de visita al cementerio… se vuelve más real.
Siempre extrañaremos nuestra casa comunitaria..
Cumplo un año en mi actual hogar…